Cobraban hasta 20 mil euros a inmigrantes por “papeles” pero la policía nacional les ha detenido. Son más de 80 los detenidos en Barcelona

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Dice llamarse Hi, a secas. En uno de sus pasaportes se le reconocen 50 años. Nacido en Fujian (China). Desde que le retiraron hace unos años el permiso de residencia en España “por meterse en líos de prostitución en las islas”, no tenía domicilio fijo, y lo mismo dormía en un prostíbulo de Badalona que en una pensión de mala muerte de la ciudad condal. Le pusieron las esposas el pasado 18 de marzo, cuando caminaba tranquilamente por una calle de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona). Le venían siguiendo los pasos desde 2013, cuando los policías detectaron un llamativo tráfico de personas procedentes de esa región del sureste chino que aterrizaban en el aeropuerto del Prat con documentación falsa. Desde entonces hasta que desmantelaron la organización que dirigía, Hi y los suyos introdujeron una media de 30 personas al mes con destinos variopintos (Reino Unido, Irlanda, Canadá o Estados Unidos) al módico precio medio de 20.000 euros. La Policía Nacional ha desarticulado su red y ha detenido a un total de 80 personas, diez de las cuales están acusadas de traficar con seres humanos y, el resto, de falsedad documental.

Lo tenían todo perfectamente organizado. Pisos-patera o pensiones para dar acogida a los “traficados”. Un efectivo sistema de falsificación de documentos made in China. Una dinámica de envío de esa documentación por paquetería urgente. Y una red de agencias de viajes ad hoc, repartidas por Barcelona y ciudades limítrofes y regentadas por compatriotas chinos “ajenos a su lucrativo negocio”, según señalan fuentes de la investigación..

“Les prometían que les llevarían donde quisieran”, cuenta uno de los investigadores. Funcionaban con el boca a boca. Tenían captadores en Fujian y pasadores que acompañaban a los migrantes hasta su destino final. En el transcurso de la operación los agentes han detenido a cinco de estos “acompañantes”, uno de ellos tenía hasta 14 pasaportes distintos con idéntica foto. “Se había dado varias veces la vuelta al mundo sin que nadie le parase”, aseguran fuentes de la investigación. “Eran tipos preparados, dominaban varios idiomas y conocían a la perfección los aeropuertos y los puestos fronterizos, a la más mínima duda, lo dejaban todo y se escabullían”, comentan.

Una vez en tierras españolas, los ‘pasadores’ les conducían a los pisos y pensiones controladas por dos parientes de Hi. Se trata de una pareja de ancianos –“de unos 60 años y también detenidos”– con residencia legal en España, que ponían sus casas a disposición de los inmigrantes mientras les preparaban la documentación necesaria para partir hasta sus destinos. “Habitualmente pasaban una semana (a pensión completa) en esos pisos, de diez en diez; y en la pensión podían llegar a estar hasta 20 a la vez”. Ese era el tiempo necesario para tramitar los pasaportes que les permitirían el acceso al destino deseado”, explican los investigadores. En algunos casos usaban documentos auténticos obtenidos de forma fraudulenta en los que el legítimo propietario guardaba gran parecido físico con la persona que pretendía entrar en el país. Los precios variaban: “Podían pedirles hasta 50.000 euros por llegar a EE UU y 20.000 por quedarse en Reino Unido”, aclaran los agentes. Y normalmente eran documentos de ida y vuelta, es decir, se reciclaban una vez que habían sido usados para otro “cliente”. La policía a intervenido un total de 107 pasaportes falsificados, tarjetas bancarias y tarjetas SIM

La mayor parte de los 80 detenidos, concretamente 70, son muchos de esos inmigrantes con documentaciones falsas que fueron interceptados en puntos fronterizos de Madrid y Barcelona. Los otros diez, son Hi y su socio –también llamado Hi, aunque de unos 35 años–, los dos ancianos y un hijo de estos. En la cúpula de la organización todo quedaba en familia. Los otros cinco arrestados principales son pasadores que ejercían de acompañantes y facilitadores de los “traficados”.  Fuentes cercanas a la investigación aseguran que algunas de las personas trasladadas acaban siendo explotadas sexualmente o laboralmente.

En algunas ocasiones entraban en el espacio Schengen entrando de forma clandestina por la frontera de Turquía y Grecia. Barcelona y Madrid eran meros destinos de tránsito. Esta operación ha sido llevada a cabo por el Grupo VI de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos de la UCRIF Central de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, la UCRIF de Barcelona, la Oficina Ralon de la Embajada Británica de Madrid y los Oficiales de Inmigración del Consulado del Reino Unido de Barcelona con la colaboración de las Comisarías del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y del Aeropuerto de Bilbao. (El País)

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1 Respuesta

  1. Marc G. dice:

    Que noticia más buena. No podía dejar de leer. Que paguen con cárcel si son culpables.

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