La falta de funcionarios lleva a la oficina de extranjería de Barcelona al colapso

El “vuelva usted mañana” de Larra, una crítica mordaz al anquilosamiento de la burocracia española, se queda corto cuando se trata de la Oficina de Extranjería de Barcelona. El periodista madrileño escribiría hoy, quizá, “vuelva usted cuando haya cita”, porque ese es uno de los muchos problemas que arrastra el servicio: en ocasiones, no hay citas previas disponibles en internet. Tampoco hay suficientes funcionarios: la propia Oficina admite que faltan al menos 30 trabajadores para paliar un colapso del que alertan colectivos de abogados e instituciones.

Ante la enésima queja de los abogados especializados en trámites de extranjería, el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández, ha abierto una “investigación” sobre los pasos que piensa dar el Gobierno central para que el servicio funcione. Fernández recoge, en una carta a la que ha accedido EL PAÍS, la confesión de los responsables de la Oficina, que admiten “escasez de recursos humanos”.

A finales de diciembre, solicitaron (no era la primera vez) “el nombramiento de un número no inferior a 30 funcionarios interinos” para las dos sedes de la Oficina de Extranjería: la de Paseo de Sant Joan (Eixample) y la de la calle de Múrcia (Sant Martí), que dan servicio a toda la provincia de Barcelona. La cifra es significativa porque, según diversas fuentes consultadas, en Extranjería pueden llegar a trabajar (aunque no simultáneamente) un centenar de funcionarios.

También hay “disfunciones” en la aplicación informática que permite solicitar la cita previa. Los responsables están “a la espera de recibir información sobre las medidas adoptadas para su corrección”, añade la carta. El caso es que, muy a menudo, en la pantalla puede leerse un mensaje descorazonador para inmigrantes y extranjeros que están pendientes de un trámite vital para su futuro y el de sus familiares: “En este momento no hay citas disponibles. En breve, la Oficina pondrá a su disposición nuevas citas”.

La Asociación Catalana de Profesionales de la Extranjería (ACPE) es uno de los colectivos que más insistentemente reclama soluciones. También el Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB), que ya en 2015 pidió arreglar de inmediato el colapso en el sistema de citas previas. Los abogados pedían entonces (y lo siguen haciendo) más recursos para “atender el alud de solicitudes y reducir así el tiempo de espera”, y recordaron que un retraso excesivo en alguno de esos trámites puede “provocar indefensión en el colectivo de inmigrantes”. Allí es donde deben tramitarse, entre otras muchas gestiones, la tarjeta de residencia o la solicitud de reagrupación familiar.

El caos de la Oficina de Extranjería de Barcelona ha llegado a oídos del PSOE, que ha presentado una proposición no de ley para implementar mejoras. El servicio, subraya el texto, “se ha caracterizado de forma crónica por múltiples disfunciones”, lo que provoca “una grave afectación a cualquier solicitante extranjero”, lo mismo que a empresarios (privados de alta en la Seguridad Social por las demoras) y a menores. La formación recuerda que el Defensor del Pueblo pidió, en 2016, más citas previas para cumplir los trámites “en un plazo razonable”. Y lamenta que, pese a todos los esfuerzos, el problema persiste. Barcelona es la única provincia española, citan como ejemplo, que “tiene citas a determinadas horas del día” que “saltan por internet y a menudo colapsan el servidor”. La formación lamenta que la “desidia” del Gobierno es “especialmente grave” y recuerda que la provincia de Barcelona es “el segundo territorio con más población inmigrante”.

Periodos críticos

La situación es especialmente grave en los periodos de vacaciones: en verano y en Navidad. Pero el pasado 2017, “en ningún momento se alcanzó la normalidad; el colapso es la normalidad”, explica Olga Hernández, de ACPE. Algunas páginas web especializadas ofrecen consejos para evitar que “caduque tu autorización de residencia” y admiten que la falta de citas previas —pensada inicialmente, entre otras cosas, para evitar la imagen de cientos de personas haciendo cola en las oficinas— es especialmente flagrante en Barcelona.

Las autorizaciones de regreso a extranjeros no comunitarios están atendidas “por un único funcionario”, y solo puede atender a un máximo de 22 personas diarias. La Policía subraya que esas autorizaciones se han retrasado por la “demora” de la Oficina de Extranjería al tramitar los expedientes de renovación o prórroga de residencia. (Tomado de El País)

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