Y tú ¿crees que el Covid-19 nos está dejando lecciones?

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”
Martin Luther King

Nunca antes las matemáticas hicieron su agosto como ahora. Número y números. Y más números. Tantos números que nos sentimos agobiados. Números de muertos, de contagiados. Número de desempleados, de ERTEs y de despidos. Que si las bolsas se desploman con sus números, que si la economía pierde tantos millones (en números también). Que si los políticos siguen ingresando sus dineros en sus cuentas y sus números se engordan a los números que ya tenían. Y su incapacidad de renunciar a sus sueldos.

Ya sabemos la parte mala del Covid-19. Pero este virus que hoy azota a todo el planeta también nos deja lecciones y cosas buenas.

Hemos aprendido que detrás de esos números de muertos y contagiados hay seres humanos. Y cada uno con sus historias; muchas de ellas, dolorosas. A ver si ahora cuando los medios de comunicación nos hablen de inmigrantes que mueren el Mediterráneo no se refieran a ellos en números sino en historias. A ver si cuando los medios de comunicación nos hablan de los que huyen de las guerras, de las bombas, del hambre, de la falta de libertades, de la muerte, no nos ilustran con números sino con historias reales.

Hemos aprendido que detrás de los números de médicos y personal sanitario también hay seres humanos que son capaces de darlo absolutamente todo.

Hemos aprendido que detrás de esos números de “personal esencial” hay barrenderos, trabajadores de supermercados, transportistas… que también son seres humanos y se dejan la piel.

Hemos aprendido que el planeta reclamaba un respiro y no le hacíamos caso. Hay grandes ciudades como en Barcelona, donde la contaminación ha llegado a caer en hasta un 83 por ciento o en Madrid un 73 por ciento. Hemos aprendido que detrás de eso números y valores hay una ciudad que respira mejor.

Hemos aprendido que los políticos seguirán siendo políticos y nos venden sacrificio y estrategias pero que son incapaces de bajarse el sueldo en situaciones difíciles; como si la cosa fuera solo con los autónomos, las empresas y sus trabajadores.

Hemos aprendido que las redes sociales eran un divertimento pero que somos nada sin abrazos, sin besos, sin niños en los parques, sin abuelos y abuelas.

Hemos aprendido a ser más humildes y darle más valor a la empatía y menos importancia a los rencores y los odios.


Hemos aprendido que podemos perder el miedo escénico y salir a nuestros balcones a aplaudir, a hacer felicitaciones de cumpleaños a viva voce, a relacionarnos con los vecinos.


Hemos aprendido a tenerle miedo al miedo y a no tenerle miedo al abrazo, al beso.

Hemos aprendido que puede ser nuestro último día y que es necesario decirle a alguien lo mucho que le queremos.
Hemos aprendido a lo mucho que necesitamos salir a la calle, compartir un café, una cerveza o una copa de vino con los amigos.

Nosotros, quienes nos dedicamos a temas de Extranjería y Nacionalidad española, también hemos aprendido mucho a nivel práctico y profesional. Hemos aprendido que no es necesario gastar tanto papel ni a hacer largas colas de espera frente a una oficina de extranjeros; que se pueden utilizar los medios electrónicos sin necesidad de desplazarnos y que todo funciona mucho mejor que antes. Hemos aprendido a rezar y a implorar a Dios que ojalá, cuando todo esto pase, se puedan seguir instando así los procedimientos.

Hemos aprendido a encontrar soluciones, a no hundirnos, a optimizar el trabajo.

Hemos aprendido que cuando la cosa se pone fea hay quienes no forman parte ni de la casta ni del sistema como las empleadas de hogar que trabajan en negro y que para ellas no hay ayudas.

Hemos aprendido a aprender.

Hemos aprendido a que no tiene sentido amar y venerar a los dioses si no tenemos al lado a otro ser humano.

Hemos aprendido que la vida no son solo números, que la vida son historias.

Hemos aprendido que la vida es más poesía porque aunque nos hagamos los duros, estamos hechos de poesía por dentro.

Hemos aprendido que no sabemos nada y ojalá esta experiencia nos sirva a todos los seres humanos.

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