Prometieron agilidad, rapidez y un procedimiento fluido. La realidad, como suele ocurrir en la burocracia de extranjería, ha terminado por descarrilar. Han pasado casi tres meses desde que concluyó el plazo de presentación de solicitudes del proceso de regularización y el panorama es desalentador: poco más del 10% de los expedientes se han resuelto y entre un 17% y un 20% del total siguen aún pendientes de ser admitidos a trámite.
Pero cuando parecía que la lentitud era el único obstáculo al que enfrentarse, ha surgido una nueva traba administrativa que roza el absurdo: la policía está impidiendo la toma de huellas a personas que ya tienen su residencia concedida, es decir, su resolución favorable, debido a un fallo sistémico atribuido a la Unidad de Tramitación de Expedientes de Extranjería (UTEX), con sede en Vigo.
El origen del fallo: la desconexión entre la UTEX y las comisarías
Como es sabido, este proceso extraordinario no se gestiona a través de las oficinas de extranjería provinciales habituales, sino de manera centralizada por la UTEX.
El engranaje funciona de la siguiente manera:
- Admisión a trámite: Cuando se comunica la admisión, el solicitante obtiene una autorización provisional de trabajo (conviene recordar que este permiso temporal no obliga a comenzar a trabajar de inmediato, ya que no es un requisito indispensable para obtener la resolución final favorable).
- Concesión favorable: Una vez dictada la resolución favorable, la UTEX tiene la obligación técnica de archivar esa autorización provisional de trabajo inicial. Este paso es crucial para que surta plenos efectos la nueva autorización de residencia y trabajo de un año, cuya fecha de efectos se retrotraerá a la fecha de presentación de la solicitud.
El problema radica en que, en numerosos casos, la UTEX olvida o no realiza el archivo de la autorización provisional de trabajo.
El resultado: bloqueo en la toma de huellas y sin TIE
Cuando el ciudadano acude ilusionado a su cita para la toma de huellas -el último paso imprescindible para la confección de la Tarjeta de Identidad de Extranjeros (TIE)-, el sistema o los agentes se encuentran con que la autorización provisional sigue activa y cruzada en el sistema.
¿La consecuencia directa? La policía no permite poner las huellas. El interesado se queda a las puertas de obtener su tarjeta física a pesar de tener en su poder una resolución totalmente favorable.
Fuentes de la Policía Nacional de la comisaría de Rambla Guipúzcoa, en Barcelona, han confirmado que esta incidencia se está volviendo tristemente habitual.
¿Cómo se está solucionando este marrón?
Ante este escenario de bloqueo, el protocolo de actuación en las comisarías se improvisa sobre la marcha:
- Los agentes envían un correo electrónico directamente a la UTEX solicitando que procedan de inmediato a archivar la autorización provisional de trabajo y den «luz verde» a la resolución definitiva en el sistema informático.
- Al ciudadano se le remite un correo electrónico informándole de que se le asignará una cita abierta para que pueda regresar a la comisaría en cuanto la UTEX subsane el error desde Galicia.
Esta situación resulta insostenible para quienes llevan meses esperando una respuesta definitiva. Imaginar el alivio de ver por fin una resolución favorable, acudir a la cita definitiva y tropezar con un muro burocrático que impide rematar el proceso define a la perfección la desesperación que se vive en las oficinas. Más allá de asumir que el volumen de trabajo genera incidencias técnicas, lo que estamos viendo no es un simple error informático puntual; es sencillamente dejadez institucional. Mientras tanto, los afectados siguen pagando los platos rotos de una gestión centralizada que continúa dando la espalda a las promesas de eficacia con las que se vendió el proceso

