| Innegablemente respresenta un pilar fundamental para sostener el sistema de bienestar del país.
España se enfrenta a un desafío demográfico significativo: una de las tasas de natalidad más bajas de Europa y un aumento de la esperanza de vida. Esta situación crea una pirámide de población invertida, con una base de jóvenes cada vez más reducida y un número creciente de personas mayores.
En este contexto, la inmigración se ha convertido en un pilar fundamental para sostener el sistema de bienestar del país, por mucho que los “voxeros” sigan intentando esparcir su mierda con sus ventiladores y sembrando sus discursos de odio.
El impacto en el mercado laboral y la economía
Los inmigrantes son cruciales para el mercado laboral español. Según el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), en 2023, más del 15% de los trabajadores en España eran de origen extranjero. Este colectivo cubre puestos de trabajo que, en muchos casos, no son ocupados por la población nativa, especialmente en sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería y los cuidados.
Además de llenar vacantes, los inmigrantes contribuyen a la economía de forma directa:
- Aportaciones fiscales y a la Seguridad Social: Un estudio del Banco de España indica que las cotizaciones a la Seguridad Social de los trabajadores extranjeros superan las prestaciones que reciben. En 2022, el saldo positivo de las cotizaciones de los inmigrantes fue de aproximadamente 7.800 millones de euros.
- Creación de empresas: Los inmigrantes tienen una tasa de emprendimiento notable. Un informe del Consejo Económico y Social de España (CES) de 2021 destaca que los extranjeros representan una parte importante de los nuevos autónomos, dinamizando la actividad económica local.
Revitalización demográfica y cultural
La inmigración ayuda a mitigar el envejecimiento poblacional. La tasa de natalidad en España es una de las más bajas del mundo, con solo 1,19 hijos por mujer en 2023, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los inmigrantes, que suelen ser más jóvenes, contribuyen a un aumento de los nacimientos, inyectando vitalidad demográfica en un país que, de otro modo, vería cómo su población activa se reduce drásticamente.
Más allá de los números, la inmigración enriquece el tejido social y cultural de España. La diversidad de orígenes, tradiciones y perspectivas fomenta la innovación y el dinamismo cultural. Los festivales, la gastronomía y las expresiones artísticas de las comunidades inmigrantes se entrelazan con la cultura española, creando una sociedad más plural y cosmopolita.
En lo que más cerca nos atañe
Para los “voxeros” la inmigración es mala, es dañina. Los inmigrantes roban, matan, trafican. ¿En serio? Sin son la chusma de la delincuencia ¿cómo es posible que pongamos en sus manos el cuidado de lo más sagrado de una sociedad que son sus niños y ancianos?
No existe una cifra exacta y actualizada sobre el total de extranjeros que cuidan niños y ancianos en España, pero datos de 2024 indican que el 41% de los cuidadores de personas mayores a domicilio son inmigrantes. Pero evidentemente la cifra es muchísimo mayor ya que so son pocos los hogares en España que contratan para estos cuidados, a inmigrantes en situación administrativa irregular (inmigrantes “sin papeles”).
Si hablamos de número, unos 200.000 inmigrantes cuidan de los ancianos dependientes en España, lo que supone un 90% de los cuidadores remunerados de personas mayores, según un estudio del profesor Luis Ballester, de la Universidad de las Islas Baleares.
Basta de criminalizar a la inmigración.



