La Unión Europea se prepara para dos años más de controles de fronteras. Pasó a ser una amenaza y ahora está a un paso de ser una triste realidad.

Un grupo de refugiados cruza la frontera entre Serbia y Croacia.
Un grupo de refugiados cruza la frontera entre Serbia y Croacia.

Primero llegó como rumor de fondo, después como advertencia. Pasó a ser una amenaza y ahora está a un paso de ser una triste realidad. Schengen, el espacio europeo de libre circulación, se encuentra, más que nunca, al borde del colapso. Lo advirtió hace unos días el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, “tenemos menos de dos meses para lograr una solución”. Y lo han dejado prístino los ministros de Interior de la UE en Ámsterdam, que ya han pedido, en su mayoría, la aplicación del artículo 26 del Código Schengen, que en última instancia supone la reintroducción de los controles fronterizos hasta un máximo de dos años.

“Los plazos ya no son suficientes”, explicó el secretario de Estado de Seguridad y Justicia de Holanda, Klaas Dijkhoff, cuyo país presidente este semestre la UE. “No bastan para resolver la crisis actual y por eso se ha invocado el artículo 26 y pedimos a la Comisión Europea que busque otras vías para continuar con las medidas nacionales de control de fronteras, que por desgracia, son ahora mismo necesarias”.

Con los ojos puestos en la Comisión

La Comisión tiene ahora la pelota en su tejado. El procedimiento exige que Bruselas haga una evaluación de la situación de las fronteras exteriores de la UE. Una especie de ‘test de estrés‘ para ver cómo están y cómo estarían si aumentan los flujos migratorios. Si el test muestra deficiencias, la Comisión tendrá que proponer medidas para solucionarlo, dando hasta tres meses para subsanarlas. Y si al finalizar ese periodo estimara que la amenaza sigue estando ahí, tendría que proponer al Consejo, a los ministros y luego a los jefes de Gobierno, la vuelta de los controles fronterizos.

“Tenemos que ser capaces, con imaginación creativa y voluntad política, de hacer compatible el mantenimiento del código Schengen y una interpretación del artículo 26 que permita que se garantice la seguridad. No es fácil pero el arte de la política es hacer que lo que es necesario sea posible. Hay un problema, decir lo contrario sería negar la realidad. Pero sería un grave retroceso que la libre circulación se perdiera“, explicó el ministro español, Jorge Fernández Díaz.

El panorama es tan sombrío que ahora mismo parece inevitable. Grecia es manifiestamente incapaz de gestionar el flujo de refugiados. Entran demasiados por las islas y el país no hace lo que manda la legislación: registrarlos, identificarlos y procesar las solicitudes de asilo. El Gobierno los traslada desde las islas a Atenas y desde allí éstos salen por tierra camino de otros países de la UE. Y han dicho basta. Ya hay más de media docena de países que han anulado temporalmente la libre circulación. Hungría y Eslovenia han pedido que se construya un muro en Macedonia para evitar que los refugiados dejen Grecia libremente. “Sí, de eso se ha hablado y mucho”, confirmó Fernández Díaz.

El problema es Grecia

“Si la situación no cambia y continúa el riesgo para el orden público y para la seguridad interior, algunos Estados miembros podrían mantener los controles en sus fronteras interiores más allá del tiempo previsto”, se lamentó en la rueda de prensa el comisario de Interior e Inmigración, Dimitris Avramopoulos. Alemania, Francia, Austria, Dinamarca, Suecia y Noruega ya lo hacen. Hungría ha levantado un muro y Eslovaquia y Eslovenia están al borde.

En la práctica, y aunque no se dijera de forma oficial, el problema es griego. Aplicar el artículo 26 le da tres meses para un cambio que no puede efectuar. Y si se aplica en toda su extensión y consecuencias, y al mismo tiempo se hace un muro por el otro lado, el desastre, y el aislamiento, están garantizados, por mucho que los ministros trataran de negarlo al salir de su encuentro: “es irrealizable, imposible”.

Lo que no logró la crisis económica puede lograrlo, de otra manera, la de refugiados. “Si no podemos proteger la frontera externa de la UE, la frontera griego-turca, entonces la frontera externa Schengen tendrá que moverse hacia el centro de Europa”, amenazó la la ministra austriaca, Johanna Mickl-Leitner, la más dura desde hace semanas.

“Por ahora Schengen está a salvo”, dijo con poca fe el italiano Alfano. “Pero tenemos pocas semanas para evitar que se disuelva por los egoísmos nacionales”. “Vamos a ejercer presión sobre Atenas para que haga sus deberes”, avisó el alemán Thomas de Maizière.

La guardia europea de fronteras, en el aire

Lo que ayer no quedó resuelto en Ámsterdam fue, por un lado, el futuro de laguardia europea de fronteras, la nueva agencia de fronteras europea que cuenta con la oposición de un gran número de capitales -entre ellas, Madrid- que se niegan a aceptar un cuerpo que, potencialmente, podría imponerse a las autoridades nacionales e intervenir ante una crisis de calado (como la actual en Grecia) incluso contra la voluntad de un Gobierno.

El segundo tema es qué hacer con los refugiados, cuando menos de los 400 de los 160.000 previstos han sido reubicados desde Grecia e Italia. Los ministros insinúan que los “hotspots”, los centros de identificación que se están levantando en Grecia e Italia, deberían convertirse al mismo tiempo en centros de acogida más o menos temporales, para evitar desplazar el problema hacia otros países. Pero al mismo tiempo asumen “que es imposible si se trata de miles o decenas de miles de personas”. Lo que ocurriría en cuestión de días, dado el flujo de llegadas en diversas épocas del año.

Compartir
FacebooktwitterpinterestmailFacebooktwitterpinterestmail

También te puede interesar...

1 Respuesta

  1. Susana dice:

    Un artículo muy interesante
    Me pregunto hasta que punto Grecia lo hace intencionadamente para forzar a la UE a destinar más fondos a ese país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para que usted tenga la mejor experiencia de usuario y para realizar estadísticas. Si continúa navegando, entenderemos que está dando su consentimiento para la instalación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies