Nacionalidad y Extranjería: el administrado, rehén de una administración incompetente

Cuando llevas 20 años trabajando con la Administración (Registro Civil, Nacionalidad, Extranjería…) crees que ya te has curado de espanto (porque sí, 20 años es algo, lo de Gardel es otra cosa), pero sucede que la incompetencia de la Administración es algo a lo que nunca te acostumbras. A la única conclusión a la que puedes llegar después de tantísimos largos años es que la Administración no es mala sino estúpida. Y la estupidez es peor que la maldad.

Con los entes malos puedes dialogar, protestar o luchar. Pero estamos desnudos frente a los entes estúpidos. Como diría el gran Dietrich Bonhoeffer “estamos indefensos contra los estúpidos: las razones caen en oídos sordos. Y es preocupante cuando lo estúpido tiene su cuota de poder”.

¿Que tramitas una nacionalidad española por residencia? Pues ponte a esperar a que te la resuelvan para las calendas griegas. Da igual que la ley diga que “El procedimiento deberá ser resuelto y notificado en el plazo máximo de un año desde de que la solicitud haya tenido entrada en la Dirección General de los Registros y del Notariado” (art. 11.3 del RD 1004/2015). ¡Da igual!

¿Que tramitas un permiso de residencia inicial? Ponte también a esperar dos o tres veces más de lo que establece la Normativa. ¡Da igual!

¿Que te han concedido la nacionalidad y no encuentras cita para formalizar la Jura? No pasa nada, siéntate a esperar a que despierte el responsable de turno.

¿Que no te conceden la nacionalidad en el plazo establecido? No paaasaaaa naaadaaa…, demanda en la Audiencia Nacional. ¿Que no te conceden tu solicitud de extranjería en el plazo establecido? Tampoco paaasaaaa naaadaaa, presenta una demanda en el correspondiente juzgado contencioso. Recurre el silencio negativo en ambos casos. Demanda, sí, que la vida seguirá adelante y la tierra seguirá girando.

¿Por qué?… ¿Aún vale la pena preguntarse el porqué?

Hace unos años, en un importante Congreso al que asistí como ponente, dije palabras muy pero muy groseras hacia el entonces ministro de Justicia de turno. Lo curioso es que compartía mesa junto a una funcionaria de alto rango quien también se llevó su parte; por cierto, esta sí que es muy competente.

Mis zafias palabras eran fruto del desespero porque en ese entonces más de 300 mil personas llevaban años esperando respuesta a sus solicitudes de nacionalidad cuando la ley habla de un año.

Hoy ya soy más viejo y no volvería a decir en público aquellas palabras groseras. La experiencia y los años son un plus. Lo digo en serio, no volvería a hacerlo. Hoy diría palabras mucho más groseras, ¡pero a nivel superlativo!; que las que dije en aquel entonces.

En este país falta decencia. Si la Administración fuera una entidad privada, nada de esto pasaría. Estarían los gestores de la Administración toditos despedidos, ¡pero toditos!

Si intentas solicitar, por ejemplo, una cita de Jura para Nacionalidad en un Registro Civil, te puedes pasar semanas intentando encontrar cita. Vas a pedir explicaciones al Registro Civil y fácilmente te pueden salir con aquello de “nos han pirateado el sistema informático” o “nos hemos equivocado y quien asigna las citas dio citas para horarios de la madrugada y ahora tardaremos mucho tiempo en reasignar las citas” o “es que la que da las citas está embarazada”. ¡Por favor, pero por favor; a otro con esa lobotomía!

La realidad que parecen no ver

Muchos, a esta altura del trayecto, me preguntarían por qué insisto en marchar contra molinos… o cuando menos, contra rocas inertes que ni sienten ni padecen ante los que estamos cada día tropezando y cayendo por su causa. La realidad es que lo hago porque de no hacerlo, sería yo también una roca… sería estúpido.

Hoy en día se calcula que más de 200 mil personas vuelven a ver cómo sus solicitudes de nacionalidad están estancadas y sin saber cuándo les darán respuesta. Sabemos que hay muy pero muy pocos funcionarios. Quizás 5 calificadores. ¿Cuánto tardará en terminar ese atasco? ¿Años?

En 2021, sin ir más lejos, había unas 300 mil solicitudes y se hizo un Plan Intensivo con más de 150 funcionarios y se disparó el número de resoluciones. Pero este año, sin Plan Intensivo volvemos a estar en las mismas. Volvemos a ver miles de vidas detenidas.

Pero no importa… a nadie con poder real del “ente estúpido” se le ocurre solucionar el problema. A fin de cuentas, no es la empresa privada.

Porque, ¿qué haría usted si es un empresario privado y ve que su clientela se dispara un 500%? Seguramente contratar a más personal y ser más eficiente. Usted no dejaría de ingresar dinero porque tiene a una empleada embarazada. Apuesto a que no. Usted seguro contrataría a más personal porque a nadie le gusta perder dinero ni dejar de ingresarlo cuando ve que la clientela está ahí, quiere pagar y está ansiosa por gastarse el dinero.

Pero no, en el “ente estúpido” se vive otra vida paralela.

Que son miles y miles de personas que quieren tramitar su nacionalidad y están dispuestas a pagar tasas a la Hacienda pública y que las pagan pues…. «ya las han pagado, total, que esperen». Por desgracia la Administración es una sola y el “usuario-contribuyente” no puede irse a otra empresa privada porque el “ente estúpido” es también poderoso y es quien único puede decidir. El “ente estúpido”, así de claro, no tiene competencia.

Demasiada torpeza… ¡demasiado poco entendimiento!

En un procedimiento de extranjería son tres cuartos de lo mismo. ¡Pero de lo mismo! Lo reafirmo solo en caso de que todavía alguien albergara un destello de esperanza de que no todo fuese gris. Es cierto. No es gris. Es tan oscuro como una noche nublada en pleno bosque.

Da igual el tiempo que tarden en responderte una solicitud. Da igual que sea el doble o el triple de lo que marca la Ley. Todo eso da igual. No eres una persona. No eres alguien que ha sufrido, que ha emigrado. No eres alguien que tiene sus propios problemas y su historia. Para el “ente estúpido” eres un número; solo eso. De nada importa que el responsable de menor rango empatice con el administrado si el que puede decidir no tiene ni idea de lo que significa su trabajo.

La gran pregunta es ¿cuándo alguien con capacidad de decisión entenderá que la Administración está para servir al interesado?

Si la Administración fuera mala quizás podría entenderlo y probablemente hasta cambiaría de opinión. Pero la Administración, en su realidad paralela, no es mala, sino estúpida. Y la estupidez es peor que la maldad y esa, querido amigo, se encarga de destruirnos, sin maldad, pero con un empeño brutal y demoledor.

4 Respuestas

  1. Pol dice:

    Comparto totalmente. De poco sirve un Plan Intensivo si en menos de 6 meses ya se vuelve al atasco previo. Mi trámite de ciudadanía ya tiene 18 meses, 6 por encima del plazo. Lo peor es que no espero que se resuelva en el corto o mediano plazo.
    El Estado planifica políticas de migración que luego chocan con la propia ineficiencia del aparato del Estado. Ej: El plan para argentinos nietos de españoles. España necesita migración para paliar el envejecimiento de su población pero la administración hace todo lo posible para que los extranjeros pasen por un calvario burocrático: Se inventan requisitos, violan flagrantemente normativa europea y nacional, juegan con el tiempo de la gente (es muy fácil pedirle a alguien que vuelva luego a hacer su trámite, total el tiempo de la gente es gratis), general el «perro que se muerde la cola» administrativo, etc.
    Los empleados rasos no tienen interés, los rangos medios no tienen capacidad y los de mayor rango, además de la suma de lo anterior, no rinden cuentan a nadie.

  2. Por una vez no estoy de acuerdo con vosotros. Después e 30 años recorriendo administraciones pero centrado en extranjeria, debo llegar a la conclusión de que en la Administración en general hay mucha estupidez, pero no un índice preocupante de maldad. En extranjería, sin embargo, se tornan los términos. La estupidez está presente, pero multiplicada por una xenofobia apabullante que elimina todos los principios positivos del derechos administrativo. En resumen, se deniega todo lo que se puede denegar en lugar de conceder todo lo que se puede conceder, y eso me temo que no es por simple estupidez, ni por vagancia, aunque también

  3. Angel dice:

    Impresionante franqueza en éste artículo. Tristeza y decepción descubrir que es así por experiencia propia también. Luego de cumplir los tres años reglamentarios para solicitar el arraigo y aún siendo argentina , hija de nacionalidad española…Llevo cuatro años con tramites en espera…La excusa ahora es que ; «todo el personal administrativo trabaja telemáticamente y los retrasos son de…indefinidamente» Mi expediente fue ingresado en septiembre, hace una semana que lleva el estado de REQUERIDO pero adivinen, no indican que requiere. Y el tiempo pasa sin poder estudiar, trabajar y aportar al Estado , como fue la intención primaria. Si al final, está claro que dicen : vuelve a tu país.
    Seguramente desde allí puedan devolver lo mismo …Cero relaciones diplomáticas para favorecer a la ciudadanía española-argentina.

  4. Roberto Caminos dice:

    Creo que la ministra Dolores Delgado merece ser considerada como la excepción. Fue la única que al llegar al ministerio de Justicia se planteó como prioridad el eliminar el atasco monumental en el área de nacionalidad por residencia. Y ella planteó que para 2021 el problema estaría solucionado. Fue la gran esperanza para muchos usuarios y operadores del sistema de extranjería en el ramo de la nacionalidad. Lamentablemente, fue sacada del cargo antes de cumplir con sus propósitos, los cuales encaminó bastante bien.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.