| «Histórica va a ser esta Regulación de inmigrantes», no ha parado de repetir la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones». ¿Seguro? Yo diría más bien «histérica».
Debe de ser que la vulnerabilidad, por sí sola, ya no impresiona. Una persona sin autorización administrativa puede estar sobreviviendo como buenamente puede, pero hasta que no aparezca un informe con su sello correspondiente, la realidad no cuenta. Nada existe sin su liturgia documental. La miseria humana, al parecer, necesita membrete.
El procedimiento es casi cómico: alguien desde un despacho; quizá con la misma implicación emocional que quien revisa un albarán, decide si esa persona encaja en la categoría de “vulnerable”. No hace falta conocerla, ni verla, ni entender su situación. Basta con rellenar casillas. La vida convertida en formulario, la urgencia reducida a trámite.
Y uno no puede evitar preguntarse qué mente brillante pensó que lo evidente debía pasar por un circuito de validaciones, firmas y sellos. ¿Qué maquinaria administrativa decidió que la vulnerabilidad debía demostrarse como si fuera una solicitud de parking? O, tal vez, a quién convenía más que la ayuda dependiera de un PDF y no de la realidad.
Mientras tanto, lo humano queda atrapado en un expediente que viaja de mesa en mesa. Y en ese recorrido, la ironía se vuelve amarga: para algunos, la vulnerabilidad no es una condición, sino un trámite pendiente.
Al parecer, descubrir que una persona «sin papeles» es vulnerable ya no depende de la realidad, sino de… un informe.
Porque claro, ¿qué es la vulnerabilidad sin un PDF sellado por alguien que jamás ha visto a la persona en cuestión? Me pregunto qué mente iluminada decidió que lo obvio necesitaba trámite, firma y quizá hasta un powerpoint.
Algún día sabremos qué brillante maquinaria pensó que la burocracia podía diagnosticar lo evidente, o tal vez a quién quería contentar el Gobierno con semejante idiotez.


1 comentario en “Regularización extraordinaria: ¿»histórica» o «histérica»? Cuando la vulnerabilidad necesita sello”
Buenos días.
Mi nombre es David y trabajo en una ONG del tercer sector con personas soslicitantes de Protección Internacional desde hace 30 años.
Que ponga en duda la implicación emocional, de entidades como en la que yo trabajo es como mínimo, ignorante por no decir otra cosa, es como si mi impresión de que la única implicación de su despacho es económica. No estaría de más mirarse al ombligo de vez en cuando y medir sus palabras para con quienes llevamos más años que ustedes trabajando por y para el bien de las personas sin ánimo de lucro.
Quizás comparto gran parte de su artículo, pero no por ello se debe atacar a las entidades que emocionalmente, como mínimo conocemos mejor que ustedes a nuestros usuarios por que forman parte de nuestras vidas las 24 horas del día y no sólo cuando necesitan presentar un expediente.
Así que no estaría de más un mínimo respeto para el trabajo de las entidades que damos soporte INTEGRO a las personas. Que no estemos de acuerdo con que se necesite un informe de vulnerabilidad, no significa que nadie lo vea como un albarán o como UN CLIENTE. Para NOSOTROS SON PERSONAS NO CLIENTES.
Saludos.